lunes, 5 de marzo de 2012

La justicia trata a los animales como humanos

Eso deben pensar las personas que al visitar un país del primer mundo, se dan cuenta que la legislación de esos países que protege a los animales domésticos, además de ser de avanzada, se cumple sin menosprecio o dilación alguna. Tanto es así y sin ánimo de exagerar, que el trato y la protección que reciben los animales dentro de estos países con ordenamientos legales de carácter proteccionista, nada tienen que envidiarle al trato humanitario que reciben sus nacionales inherente a su mismísima condición. Sin embargo, en otros países donde no existe seguridad de ningún tipo, es decir, ni jurídica, ni social, ni medidas preventivas que resguarden la integridad física de los ciudadanos, etc., mal podría esperarse que, a pesar de existir un ordenamiento legal con visos proteccionistas que resguarda a los animales domésticos (Gaceta Oficial N° 39.338 del 4 de enero del 2010, Ley para la Protección de la Fauna Doméstica Libre y en Cautiverio), su aplicación sea eficaz, rápida y eficiente. Es en estos ambientes de desidia en los que nacen organizaciones no gubernamentales compuestas por personas comunes con gran iniciativa y sensibilidad hacia los verdaderos eslabones débiles de nuestra sociedad, atentas a aquellos animales víctimas de la ociosidad (el caso de los toros que son masacrados y torturados en un dantesco entretenimiento de masas como lo es la tauromaquia y los toros coleados como una bestial manifestación de folklore retrógrado), el tedio y, a veces, del odio de una raza que se cree superior sin serlo. Estos grupos de personas organizadas no esperan nada a cambio y la ayuda que ofrecen o al menos facilitan, es de manera desinteresada e impulsada por el más puro sentimiento de ayudar a quienes necesitan que los ayuden. La redes sociales (en este caso Facebook y el grupo "Animalitos") han magnificado la ayuda de manera increíble: cientos y cientos de personas conectadas e impulsadas por las mismas razones y en toda la disposición de ayudar, difundir y participar activamente en el resguardo de los animales que han sido vejados por nuestra sociedad. Y son justamente estas actividades de personas, organizaciones y otras entidades, las que forman una línea de resistencia y de insistencia para cambiar la cultura de la percepción hacia los animales y poder decir, finalmente, que en nuestro país, la justicia sí trata a los animales como humanos.

Víctor A. Burgos C.
Ramón S. Burgos R.

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